Ultrasonido Terapéutico: Ondas que Curan sin Sensación

09/07/2022

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En el ámbito de la fisioterapia, el ultrasonido es una herramienta fundamental que, a menudo, genera curiosidad y preguntas entre los pacientes. La interrogante más frecuente suele ser: “¿Para qué sirve si no siento nada durante su aplicación?”. A diferencia de tratamientos con calor o frío que proporcionan sensaciones inmediatas, el ultrasonido opera de una manera tan sutil que sus efectos no son perceptibles al tacto, lo que puede llevar a algunos a dudar de su eficacia. Sin embargo, lejos de ser un placebo, el ultrasonido terapéutico posee usos y efectos científicamente comprobados, esenciales para la recuperación de diversas afecciones.

¿Cuál es la velocidad de los ultrasonidos?
La velocidad a la que los ultrasonidos se transmiten por un medio determinado depende de la densidad y de la elasticidad de dicho medio.

El ultrasonido es un equipo que transfiere ondas mecánicas de mayor frecuencia que las del sonido audible a través de un medio físico, como un gel de acoplamiento. Estas ondas se propagan por los tejidos, transmitiendo energía en forma de calor profundo y produciendo una vibración celular. Esta vibración estimula un micromovimiento celular que mejora procesos como la cicatrización y eleva la temperatura en la zona tratada. La razón por la que el paciente no percibe este calor es que, en la profundidad de los tejidos, existen escasos o nulos receptores térmicos. Por ello, la comprensión profesional de su funcionamiento y aplicación es crucial para maximizar sus beneficios.

La eficacia del ultrasonido no se mide por la sensación, sino por su capacidad para actuar a nivel celular y tisular, apoyando fases cruciales de la recuperación como la inflamación y la fibroplasia. Para comprender a fondo cómo este agente físico logra sus objetivos terapéuticos, es necesario adentrarse en los fenómenos físicos que rigen el comportamiento de las ondas sonoras.

Índice de Contenido

Fundamentos Físicos del Ultrasonido Terapéutico

El ultrasonido se basa en principios físicos que determinan su capacidad para penetrar y actuar sobre los tejidos. Conocer estos principios es esencial para entender su aplicación clínica.

Frecuencia y Longitud de Onda: Claves para la Profundidad

La frecuencia es la característica distintiva de los ultrasonidos, diferenciándolos del sonido audible. Se define como el número de ciclos por segundo y se mide en Hertz (Hz). En el ultrasonido terapéutico, las frecuencias utilizadas suelen estar en el rango de 0,5 a 3 MHz (megahercios). Existe una relación directa entre la frecuencia y la absorción o atenuación del haz: a mayor frecuencia, el ultrasonido se absorbe más rápidamente y, por lo tanto, penetra menos en los tejidos. Por esta razón, se utilizan frecuencias bajas (de 0,5 a 1 MHz) para tratar estructuras profundas, mientras que las frecuencias más altas (de 2 a 3 MHz) se reservan para tratar la piel y el tejido subcutáneo.

La longitud de onda (λ), por su parte, es la distancia entre dos puntos consecutivos de una onda que están en el mismo estado de movimiento. Se relaciona directamente con la velocidad de propagación (V) y la frecuencia (f) mediante la fórmula λ = V/f. Aunque la frecuencia se mantiene constante en el equipo, la velocidad de propagación varía significativamente según el medio que atraviesa, lo que a su vez provoca que la longitud de onda también sea variable en los tejidos orgánicos.

La Velocidad de Transmisión: ¿Cómo se Mueve el Sonido?

La velocidad a la que los ultrasonidos se transmiten a través de un medio determinado es un factor crítico, ya que depende directamente de la densidad y la elasticidad de dicho medio. Esta velocidad no solo influye en la producción del eco (el reflejo de la onda), sino que también es la base para calcular la impedancia acústica, un parámetro clave para la absorción de la energía ultrasónica por los tejidos. Las diferencias en la velocidad de propagación entre distintos materiales son notables, lo que genera interacciones complejas cuando el haz de ultrasonido atraviesa diferentes estructuras corporales.

MEDIOV (m/s)
Berilio12.890
Aluminio2.700
Hueso3.500
Cartílago1.750
Músculo estriado1.580
Corazón1.575
Plasma1.570
Hígado1.550
Cerebro1.545
Vaso sanguíneo1.530
Piel1.519
LCR1.510
Grasa profunda1.450
Agua (20 ºC)1.492
Grasa subcutánea1.215
Polietileno920
Pulmón650
Aire (20 ºC)343

Como se observa en la Tabla 1, la velocidad de propagación es muy variable. Mientras que los tejidos blandos como el hígado, riñón o cerebro tienen velocidades cercanas a los 1.540 m/s, el aire (343 m/s), el pulmón (650 m/s) y el hueso (3.500 m/s) presentan velocidades muy distintas. Estas grandes diferencias son la causa de intensos ecos y pueden generar dificultades cuando la zona a tratar incluye estas estructuras, ya que reflejan una gran parte del haz ultrasónico.

Impedancia Acústica: El Desafío de la Reflexión

La impedancia acústica (Z) es una propiedad intrínseca de cada medio que el ultrasonido atraviesa. Se define como la resistencia que ofrece un medio al paso de las ondas ultrasónicas. Esta se calcula multiplicando la densidad del medio (ρ) por la velocidad de transmisión del ultrasonido en ese medio (V), es decir, Z = ρV. La reflexión del ultrasonido ocurre cuando el haz intenta pasar de un medio a otro con una impedancia acústica diferente. Cuanto mayor sea la diferencia de impedancia entre dos medios, mayor será la cantidad de ultrasonido que se reflejará, impidiendo que la energía alcance los órganos más profundos. Esto resalta la importancia de un buen acoplamiento entre el transductor y la piel del paciente.

Energía, Potencia e Intensidad: Midiendo el Impacto

El haz de ultrasonidos transporta una cantidad específica de energía, generada por el transductor. Si consideramos esta energía por unidad de tiempo, obtenemos la potencia, que se mide en vatios (W). Al dividir la potencia por la superficie del haz, obtenemos la intensidad (W/cm²), que es uno de los parámetros más importantes en los tratamientos con ultrasonidos. La intensidad, o densidad de potencia, nos indica la cantidad de ultrasonidos que llegan a una zona en un momento dado. En tratamientos terapéuticos, las intensidades suelen oscilar entre 0,5 y 2,5 W/cm². Es importante destacar que la Organización Mundial de la Salud (OMS) limita la intensidad en emisión continua a un máximo de 3 W/cm², mientras que en ecografía diagnóstica, las intensidades son mucho más bajas (entre 1 y 10 mW/cm²).

Atenuación: La Pérdida de Energía en el Tejido

A medida que el haz de ultrasonidos avanza por los tejidos, su intensidad va disminuyendo progresivamente. Esta pérdida de intensidad por unidad de longitud se conoce como atenuación. La atenuación es el resultado de varios factores, incluyendo la absorción de los ultrasonidos por el propio medio, las reflexiones que se producen debido a la heterogeneidad del tejido, y las dispersiones o cambios de dirección por refracción que hacen que la energía sea menos eficaz para fines terapéuticos. La atenuación es de tipo exponencial, lo que significa que la intensidad disminuye rápidamente con la profundidad.

El coeficiente de atenuación es una medida de esta pérdida de intensidad y varía según las propiedades del medio y la frecuencia del ultrasonido. La atenuación es directamente proporcional a la frecuencia utilizada; por lo tanto, a mayor frecuencia, se espera una mayor pérdida de intensidad del haz en profundidad. Esto explica por qué para tratar órganos profundos se emplean frecuencias más bajas (0,5 a 1 MHz), mientras que para estructuras superficiales se usan frecuencias más altas (3 MHz).

MEDIO1 MHz3 MHz
Agua (20 ºC)0,00060,0018
Sangre0,0280,084
Tejido nervioso0,20,6
Vaso sanguíneo0,41,2
Grasa0,140,42
Piel0,621,86
Músculo *0,762,28
0,280,84
Tendón1,123,36
Cartílago1,163,48
Hueso3,22-
Aire (20 ºC)2,768,28

* Haz perpendicular a las fibras.
Haz paralelo a las fibras.

Medio1 MHz3 MHz
Tejido óseo-2,1
Piel11,14
Cartílago62
Aire (20 º C)2,50,8
Tendón6,22
Músculo *93
24,68
Tejido adiposo5016,5
Agua (20 ºC)11.5003.833,3

* Haz perpendicular a las fibras.
Haz paralelo a las fibras.

La Tabla 3 ilustra cómo la profundidad de penetración disminuye drásticamente con el aumento de la frecuencia. Adicionalmente, la atenuación también depende de las características del medio. Tejidos con alto contenido de proteínas estructurales (cartílago, tendones, cápsulas articulares, ligamentos, músculos) absorben mayor cantidad de energía ultrasónica. El hueso, por ejemplo, atenúa la energía 20 veces más que el músculo y otros tejidos blandos a la misma frecuencia, lo que significa que las estructuras situadas detrás de un hueso recibirán una dosis de ultrasonido significativamente menor.

El Haz de Propagación: Dirigiendo la Energía

En un medio homogéneo, los ultrasonidos se propagan en línea recta formando un haz. La parte del haz más cercana al transductor, donde el frente de ultrasonidos es plano y útil para el tratamiento, se denomina zona de Fresnel. Más allá de esta zona, el haz comienza a abrirse, formando la zona de Fraunhoffer. Aunque existen técnicas para focalizar el haz, es importante recordar que la precisión para dirigirlo es mayor con frecuencias más elevadas, pero a costa de una menor capacidad de penetración. Debido a esta no uniformidad, se considera el coeficiente de no uniformidad del haz (Beam Non-uniformity Ratio - BNR), que en cabezales bien fabricados se sitúa entre 5 y 6 (no debe ser menor de 4).

Reflexión y Refracción: Interfases en el Cuerpo

Cuando un haz de ultrasonidos viaja por un medio con una impedancia acústica (Z1) y encuentra otro medio distinto con una impedancia (Z2) perpendicular a su trayectoria, parte del haz se refleja, creando lo que conocemos como eco. Este eco es más intenso cuanto mayor sea la diferencia de impedancia entre ambos medios, siguiendo la fórmula: E = (Z2 - Z1)² / (Z2 + Z1)². La reflectividad depende en gran medida de esta diferencia.

InterfazReflexión (%)
Tejido blando/Agua0,2
Músculo/Grasa1
Tejido blando/Hueso30
Tejido blando/Aire99,9

La Tabla 4 muestra que si la diferencia de impedancia es muy grande, como en el paso de tejido a aire, casi todo el ultrasonido se refleja (99,9%), impidiendo que el haz llegue al segundo medio. De ahí la necesidad imperiosa de utilizar sustancias de acoplamiento (gel, aceite, agua) entre el emisor y la piel del paciente, para evitar que el aire atrapado refleje el haz y anule el tratamiento.

Dentro del cuerpo, se produce una reflexión significativa en las interfases entre tejidos blandos y hueso (30%). Si el haz encuentra un medio de impedancia muy diferente, la mayor parte de la energía se refleja, dejando poca para los tejidos más profundos. Esto es particularmente problemático al intentar atravesar hueso, pulmón o burbujas de aire gástricas o cólicas. En estos casos, el fisioterapeuta debe buscar "ventanas acústicas", es decir, áreas a través de las cuales el haz pueda llegar con suficiente energía a la zona objetivo. Es importante también considerar que los haces incidentes y reflejados pueden superponerse, causando interferencia que puede atenuar o intensificar la intensidad. Para evitar la formación de ondas estacionarias y posibles daños, el cabezal debe movilizarse continuamente durante la aplicación.

Cavitación y Seudocavitación: Fenómenos a Considerar

La cavitación es un fenómeno que ocurre cuando se utilizan intensidades de ultrasonido extremadamente altas, provocando que las presiones y tracciones sobre el medio sean tan grandes que el tejido literalmente se desgarre, formando un hueco donde el haz se concentra aún más. Este efecto no debe producirse en las intensidades utilizadas habitualmente en medicina terapéutica. Sin embargo, sí puede ocurrir la seudocavitación, que se refiere a la formación de pequeñas burbujas del gas disuelto en líquidos orgánicos debido a la tracción de las ondas ultrasónicas. Aunque la seudocavitación es menos dañina, la cavitación real es un efecto indeseado en la fisioterapia.

Mecanismos de Acción y Efectos Biológicos del Ultrasonido

Los efectos terapéuticos del ultrasonido son el resultado de una combinación compleja de acciones físicas que se traducen en cambios biológicos en los tejidos.

Acción Térmica: El Calor Profundo no Percibido

La energía ultrasónica absorbida por los tejidos se transforma en calor, lo que eleva la temperatura de la zona tratada. Las moléculas del tejido vibran a alta frecuencia, y el rozamiento resultante convierte la energía mecánica en energía térmica. En una aplicación fija, la temperatura puede aumentar rápidamente, elevándose unos 6 grados cerca del transductor y unos 3 grados en zonas más alejadas. El flujo sanguíneo local ayuda a disipar este calor, previniendo un sobrecalentamiento excesivo. En las aplicaciones por deslizamiento (las más comunes), la temperatura varía continuamente y los valores generales son menores que en aplicaciones fijas. Los efectos biológicos del calor local, como el aumento del flujo sanguíneo, la relajación muscular y la reducción del dolor, son similares a los producidos por otras modalidades de termoterapia.

Acción Mecánica: Micromasaje Celular Interno

Los ultrasonidos actúan como una vibración que produce ondas de presión y tracción en los tejidos. Esto genera un micromasaje celular, un movimiento rítmico alternativo que modifica la permeabilidad de las membranas celulares y mejora los procesos de difusión de sustancias. Se observa un aumento del metabolismo celular, potenciado también por la vasodilatación inducida por el calor. Los efectos mecánicos sobre los líquidos son menos significativos, a excepción de la cavitación y seudocavitación ya mencionadas.

Acción Química: Facilitando la Difusión de Sustancias

Además de las acciones térmica y mecánica, el ultrasonido puede facilitar la difusión de sustancias a través de los tejidos. Puede promover la penetración de agua en coloides y transformar geles en soles, lo que tiene implicaciones en la permeabilidad y el transporte de moléculas.

¿Cómo afecta el tamaño de grano a la velocidad ultrasónica?
¿Cómo afecta el tamaño de grano de un metal a la velocidad ultrasónica? El tamaño de grano de un metal puede tener un impacto en la velocidad ultrasónica. Un tamaño de grano más pequeño puede conducir a una mayor velocidad ultrasónica, mientras que un tamaño de grano más grande puede reducir la velocidad ultrasónica.

Efectos Biológicos Clave: La Transformación en el Tejido

Como consecuencia de estas acciones, se observan diversos efectos biológicos en la zona tratada:

  • Vasodilatación con hiperemia y aumento del flujo sanguíneo local.
  • Incremento del metabolismo local, que estimula las funciones celulares y la capacidad de regeneración tisular.
  • Aumento de la flexibilidad de los tejidos ricos en colágeno, lo que ayuda a disminuir la rigidez articular y la contractura, especialmente en combinación con cinesiterapia (ejercicio terapéutico).
  • Efecto antiálgico (reducción del dolor) y espasmolítico (reducción del espasmo muscular), que son de los más útiles en términos de indicaciones terapéuticas.

Técnicas y Modalidades de Tratamiento con Ultrasonido Terapéutico

La correcta aplicación del ultrasonido requiere conocimiento de los equipos, las modalidades y las técnicas específicas.

Equipos de Ultrasonido Terapéutico: Componentes y Controles

Las unidades de ultrasonido terapéutico constan de una consola que alberga un circuito oscilador de alta frecuencia y los mandos de control. El elemento clave es el cabezal, que contiene el emisor piezoeléctrico, es impermeable y está disponible en diversos tamaños y frecuencias. Los controles básicos incluyen la puesta en marcha, la intensidad, el tiempo de aplicación y, en algunas unidades, la selección entre emisión continua o pulsada. Algunos equipos permiten seleccionar la frecuencia de emisión, aunque esto a menudo requiere el cambio de cabezal. También existen aparatos más complejos que combinan ultrasonidos con electroestimulación.

Modalidades de Aplicación: Continuo vs. Pulsado

El ultrasonido puede aplicarse de forma continua o pulsátil, y la elección depende de la respuesta terapéutica deseada:

  • Forma Continua: El transductor produce ultrasonidos de manera constante. El operador lo mueve lenta y suavemente sobre la superficie de la piel para distribuir la energía homogéneamente. Esta modalidad es más efectiva para elevar la temperatura y aprovechar al máximo los efectos térmicos.
  • Forma Pulsátil: El transductor interrumpe el haz periódicamente, emitiendo ultrasonido en forma de pulsos con tiempos de pausa entre ellos. Esto permite un cierto enfriamiento de los tejidos, minimizando los efectos térmicos y permitiendo el uso de potencias mayores sin riesgo de sobrecalentamiento. Es la modalidad preferida para procesos inflamatorios agudos o en situaciones donde la zona presenta un aporte sanguíneo escaso o afectado.

Selección de Frecuencia e Intensidad: Ajustando la Dosis

La elección de la frecuencia y la intensidad depende de la enfermedad a tratar, el tipo y la profundidad del tejido, y la modalidad (continua o pulsátil). Para la cicatrización de procesos inflamatorios, los efectos no térmicos a baja frecuencia suelen producir una respuesta celular favorable. Sin embargo, el modo continuo con intensidades elevadas (superiores a 1 W/cm²) podría retardar el proceso de reparación.

De forma esquemática, para ultrasonidos continuos, se establecen los siguientes rangos de intensidad:

  • < 0,3 W/cm² (intensidad baja)
  • 0,3-1,2 W/cm² (intensidad media)
  • 1,2-2 W/cm² (intensidad alta)

Es fundamental preguntar al paciente regularmente sobre su percepción del calor. Si es molesta o dolorosa, se debe disminuir la intensidad o cambiar al modo pulsátil. El dolor, especialmente en el periostio, con intensidades muy altas o movimiento lento del cabezal, es un signo de técnica inadecuada.

Si el objetivo es calentar tejidos profundos dolorosos o contracturados, lo más idóneo es aplicar ultrasonidos continuos a dosis de 1,5 a 2 W/cm². Los músculos absorben el doble de ultrasonido que el tejido graso, y el hueso, al ser penetrado, absorbe diez veces más que los tejidos blandos. Cuanta más energía ultrasónica absorbe un tejido, menor intensidad de tratamiento se requiere.

Para la emisión pulsátil, se considera la intensidad media, tomando en cuenta el ciclo de trabajo o funcionamiento (CF):

CF = Tiempo de emisión (duración del pulso) / (Tiempo de emisión + tiempo de pausa (período del pulso))

La mayoría de los equipos tienen ciclos de trabajo entre el 5% (0,05) y el 50% (0,5). Un ciclo del 20% produce solo un ligero efecto térmico, mientras que un aumento en el ciclo de funcionamiento incrementa el efecto térmico. La emisión pulsátil también puede expresarse como una relación pulso/pausa (ej., 1:5, donde 1 W/cm² en pulsado equivale a 0,2 W/cm² en continuo).

En cuanto a las frecuencias, las altas frecuencias (3 MHz) se atenúan y absorben en estructuras superficiales, por lo que son ideales para tratar profundidades de 1-2 cm. Las frecuencias bajas (0,5 a 1 MHz) se utilizan para estructuras profundas.

Al seleccionar un cabezal, además de la profundidad, se debe considerar su tamaño. El área de radiación efectiva (ERA) es siempre menor que el área geométrica del cabezal, ya que el material piezoeléctrico no vibra uniformemente.

Acoplamiento del Cabezal: La Importancia del Gel y el Agua

La superficie del transductor debe mantener un contacto plano y sin angulaciones con la piel. Si el ángulo entre el cabezal y la piel es igual o mayor a 15º, se pierde una gran parte del ultrasonido por reflexión, disminuyendo o anulando el efecto terapéutico. Además, si queda aire atrapado entre la piel y el transductor, la gran diferencia de impedancia entre el cabezal y el aire hará que la mayor parte del haz se refleje, impidiendo que los ultrasonidos lleguen al paciente.

Por ello, es imprescindible utilizar una sustancia de acoplamiento. Los geles comerciales son los más comunes, ya que facilitan un acoplamiento adecuado y el deslizamiento del transductor. Transmiten mejor el ultrasonido que la glicerina, parafina o aceites. El modo de tratamiento subacuático consiste en sumergir la zona a tratar en una cubeta con agua y aplicar el transductor sumergido a una distancia de 1,5-2 cm de la piel. El agua asegura el acoplamiento y es ideal para zonas irregulares como tobillos, codos o manos. El agua debe estar desgasificada (hervida previamente o destilada a 37ºC) para evitar la formación de burbujas de aire.

Sistemática de Aplicación: Movimiento y Precaución

La aplicación del ultrasonido debe realizarse deslizando el transductor sobre la piel, previamente cubierta de gel (método dinámico). La intensidad solo debe aumentarse una vez que el cabezal esté en contacto con el gel para evitar dañar el material piezoeléctrico. Si la región es extensa, se pueden tratar varias zonas sucesivamente. El movimiento debe ser lento y homogéneo, a menudo circular. En ocasiones, puede ser necesario inclinar el cabezal para aprovechar "ventanas acústicas" y alcanzar zonas protegidas. El tratamiento subacuático es una alternativa para zonas difíciles que no permiten un acoplamiento perfecto.

En general, no se recomienda la aplicación estacionaria (cabezal fijo en un punto), especialmente con el modo continuo, ya que puede lesionar el endotelio vascular y favorecer la formación de trombos. Con ultrasonido pulsátil a bajas intensidades, se puede realizar una aplicación semiestacionaria, movilizando el cabezal muy lentamente.

Número y Duración de las Sesiones: Planificando el Tratamiento

Las sesiones de ultrasonido suelen durar entre 10 y 20 minutos y, generalmente, se aplican una vez al día. En lesiones agudas, se prefiere el modo pulsátil durante 6-8 días en sesiones diarias. Para problemas crónicos, se utiliza el modo continuo a lo largo de 10-12 sesiones en días alternos. El tiempo de aplicación también depende del tamaño del cabezal y del área a tratar, oscilando generalmente entre 2 y 6 minutos en las primeras sesiones de fisioterapia para apoyar la fase de inflamación (máximo 5 días) y fibroplasia (máximo 3 semanas). Esto significa que, en promedio, las primeras 8 sesiones de fisioterapia podrían incluir la aplicación de ultrasonido.

Aunque se ha sugerido limitar el número consecutivo de aplicaciones a no más de 14, debido a posibles reducciones de hematíes y leucocitos, esta recomendación no ha sido científicamente demostrada y muchos investigadores dudan de que el uso continuado de ultrasonidos produzca efectos secundarios graves si se aplica correctamente. No obstante, es una precaución a considerar.

Indicaciones Terapéuticas del Ultrasonido: ¿Para Qué Sirve?

Las indicaciones del ultrasonido son muy amplias y se basan en sus efectos circulatorios, antiálgicos (analgésicos) y fibrinolíticos. Prácticamente cualquier problema inflamatorio crónico puede mejorar con un tratamiento adecuado de ultrasonido.

Aparato Locomotor: Alivio y Recuperación

Las indicaciones clásicas en el aparato locomotor incluyen:

  • Dolores artrósicos y mialgias (dolores musculares).
  • Distensiones musculares y tendinopatías (enfermedades de los tendones).
  • Espasmos musculares y puntos dolorosos en afecciones como epicondilitis (codo de tenista), epitrocleítis (codo de golfista) o periartritis escapulohumeral (hombro doloroso).
  • Tratamientos antiálgicos para puntos gatillo en el síndrome miofascial.
  • En lesiones deportivas, es útil en síndromes de sobrecarga, especialmente en tendones como el aquíleo y el rotuliano, que frecuentemente sufren traumatismos por sobrecarga.

Sistema Circulatorio y Nervioso: Más Allá del Músculo

Gracias a su acción circulatoria y simpaticolítica (que reduce la actividad del sistema nervioso simpático), los ultrasonidos pueden emplearse en:

  • Distrofia ósea refleja (síndrome de dolor regional complejo), aplicándose sobre el ganglio estelar para aumentar el flujo sanguíneo en la extremidad superior.
  • Tratamiento de zonas con riego sanguíneo disminuido y úlceras cutáneas relacionadas con problemas circulatorios, utilizando ultrasonidos pulsátiles para favorecer la vascularización.
  • Enfermedad de Raynaud, para mejorar la circulación periférica.

Acción Fibrinolítica: Rompiendo Adherencias

Por su capacidad fibrinolítica (que ayuda a disolver la fibrina, un componente de los coágulos y tejidos cicatriciales), los ultrasonidos son útiles en:

  • Cicatrices retráctiles, mejorando su elasticidad y reduciendo la rigidez.
  • Primeros estadios de la retracción palmar de Dupuytren.
  • Liberación de adherencias y reducción de los síntomas de una plica sinovial inflamada en la rodilla.

Precauciones y Contraindicaciones del Ultrasonido Terapéutico

Aunque el ultrasonido es una herramienta segura y efectiva, tiene precauciones y contraindicaciones importantes que deben ser consideradas por el profesional de la salud:

  • Inflamaciones agudas de cavidades cerradas: Bajo ninguna circunstancia deben aplicarse ultrasonidos terapéuticos, especialmente en modo continuo, sobre procesos inflamatorios agudos en cavidades cerradas como apendicitis aguda, artritis aguda supurada o sinusitis aguda. Estas condiciones ya presentan un aumento de temperatura y el calor adicional podría exacerbarlas.
  • Traumatismos musculoesqueléticos agudos: El ultrasonido continuo no debe usarse en la fase aguda, ya que puede aumentar el dolor y el edema. Sin embargo, el ultrasonido pulsado con un ciclo de funcionamiento bajo puede emplearse para analgesia.
  • Miositis osificante: La aplicación precoz de ultrasonidos antes de la consolidación de una fractura, o sobre una miositis osificante en desarrollo, aumenta el riesgo de esta complicación.
  • Sensibilidad alterada: Se debe examinar la sensibilidad de la zona a tratar, ya que la percepción del paciente del calor o dolor sirve como mecanismo de retroalimentación para evitar sobredosificación o técnica incorrecta.
  • Marcapasos: Evitar la aplicación sobre el área cardiaca en pacientes con marcapasos, ya que puede interferir con el ritmo cardíaco y la conducción nerviosa.
  • Laminectomía: Contraindicado sobre la columna vertebral si existe una laminectomía, ya que el tejido óseo protector de la médula espinal ha sido extirpado, exponiéndola a la energía ultrasónica.
  • Insuficiencia vascular: Los ultrasonidos continuos no deben aplicarse sobre áreas con insuficiencia vascular, ya que la irrigación sanguínea podría ser insuficiente para satisfacer la demanda metabólica aumentada.
  • Zonas tumorales: Contraindicado sobre áreas con tumores debido al riesgo de que el incremento de la vascularización favorezca la extensión tumoral y la aparición de metástasis.
  • Niños y adolescentes: Usar con precaución en la rodilla lesionada de niños o adolescentes por la proximidad del cartílago de crecimiento (platillo epifisario). Algunos autores recomiendan no usarlos hasta que el crecimiento esté completo (18-20 años).
  • Embarazo: No se recomiendan los ultrasonidos terapéuticos sobre el útero durante el embarazo, a diferencia de la ecografía fetal diagnóstica que es segura.
  • Ojos: No aplicar sobre el ojo, ya que puede causar lesiones graves como desprendimiento de retina y seudocavitaciones en la interfase líquida.
  • Implantes metálicos: A diferencia de otras modalidades como microondas, el ultrasonido puede usarse con implantes metálicos sin un aumento excesivo de temperatura en los tejidos blandos, aunque se recomienda no usar dosis elevadas. En el caso de prótesis cementadas, se debe usar con mucha precaución y a dosis muy bajas.

Sonoforesis: Ultrasonido para la Penetración de Medicamentos

¿Qué es la Sonoforesis?

La sonoforesis es un sistema de transporte transdérmico que utiliza los ultrasonidos para facilitar la penetración de medicamentos aplicados tópicamente (sobre la piel). La piel, siendo el órgano más accesible, es una vía ideal para la administración de fármacos, cubriendo aproximadamente dos metros cuadrados y recibiendo cerca de un tercio de la circulación sanguínea del cuerpo.

Factores que Afectan la Penetración

La efectividad del transporte de medicamentos a través de la piel depende de varios factores, incluyendo la hidratación de la piel, la presencia de ácidos grasos, la condición de la piel (sana o enferma) y la edad del paciente. Por ejemplo, en los ancianos, el estrato córneo es más seco y la microcirculación y la cantidad de lípidos se reducen, limitando la absorción. Una piel bien hidratada facilita la absorción de sustancias hidrófilas, y un flujo sanguíneo adecuado es crucial para el transporte sistémico de los medicamentos.

Mecanismo de Acción de la Sonoforesis

Las moléculas de los medicamentos pueden penetrar el epitelio a través de vías transcelulares (a través de las células) o intercelulares (entre las células). Sin embargo, la difusión es más fácil a través de los folículos capilares, las glándulas sebáceas y los conductos sudoríparos, siendo los folículos capilares el primer medio de difusión. Tanto los ultrasonidos continuos como los pulsátiles pueden aumentar la difusión de los medicamentos aplicados tópicamente. El calor generado por el ultrasonido aumenta la energía cinética de las moléculas, dilata los puntos de entrada (folículos pilosos y glándulas sudoríparas) y aumenta la circulación en el área tratada, lo que facilita la difusión a través del estrato córneo. Además, las características mecánicas de las ondas sónicas, como las vibraciones, pueden cambiar el potencial de reposo de las células y modificar la permeabilidad de la membrana, impulsando la absorción del fármaco.

Ventajas y Medicamentos Usados

Una ventaja de la sonoforesis sobre la iontoforesis (otro método de transporte transdérmico que usa electricidad) es que las partículas del medicamento no necesitan tener carga eléctrica, y no se producen efectos electroquímicos. Los tres tipos de medicamentos más utilizados en la sonoforesis son:

  • Anestésicos, como la lidocaína, para bloquear los receptores del dolor.
  • Sustancias irritantes, como el mentol, también con el propósito de aliviar el dolor.
  • Antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), como los salicilatos, o esteroideos, como la hidrocortisona y la dexametasona, para reducir la inflamación.

Preguntas Frecuentes sobre el Ultrasonido en Fisioterapia

¿Por qué no siento nada cuando me aplican ultrasonido?

Es una de las preguntas más comunes. A diferencia del calor o el frío, el ultrasonido opera a un nivel celular profundo. Aunque genera calor y vibración, los receptores nerviosos de la piel y los tejidos superficiales no son sensibles a estas frecuencias y niveles de calor profundo, por lo que no percibes ninguna sensación directa. ¡Pero no te preocupes, está trabajando!

¿Cuánto tiempo dura una sesión de ultrasonido?

La duración de una sesión de ultrasonido varía, pero generalmente oscila entre 2 y 6 minutos por área en las primeras sesiones, y puede extenderse hasta 10 o 20 minutos en casos crónicos o según el tamaño de la zona a tratar y los objetivos terapéuticos.

¿Es seguro el ultrasonido terapéutico?

Sí, el ultrasonido terapéutico es una modalidad segura cuando es aplicado por un profesional cualificado y se respetan las indicaciones y contraindicaciones. Como cualquier tratamiento médico, un uso inadecuado o en situaciones contraindicadas podría tener efectos adversos, pero bajo supervisión profesional, es muy seguro y beneficioso.

¿Puedo usar ultrasonido si tengo implantes metálicos?

Sí, a diferencia de otras terapias físicas, el ultrasonido generalmente se puede utilizar en presencia de implantes metálicos (como placas o tornillos), ya que no produce un aumento significativo de la temperatura en el metal. Sin embargo, se debe tener precaución y evitar dosis muy elevadas, especialmente si las prótesis están cementadas.

¿Qué es la sonoforesis y cuándo se utiliza?

La sonoforesis es una técnica que utiliza el ultrasonido para ayudar a que los medicamentos tópicos (cremas, geles) penetren mejor en la piel y lleguen a los tejidos más profundos. Se utiliza cuando se desea una acción localizada de un fármaco, como antiinflamatorios o anestésicos, sin necesidad de inyecciones.

¿Con qué frecuencia debo recibir sesiones de ultrasonido?

La frecuencia de las sesiones depende de la condición a tratar. En lesiones agudas, pueden ser diarias (6-8 sesiones). En problemas crónicos, pueden ser en días alternos (10-12 sesiones). Tu fisioterapeuta determinará la frecuencia y el número total de sesiones óptimos para tu recuperación.

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