14/06/2025
La xeremía, un instrumento de viento con una historia tan rica como sus melodías, es la cornamusa tradicional de las Islas Baleares. Conocida por varios nombres y venerada por su sonido característico, representa una parte fundamental del patrimonio cultural de la región. Este artículo profundiza en su anatomía, su evolución a lo largo de los siglos, su lugar en la música folclórica y las curiosidades que la rodean, desvelando el misterio detrás de su construcción y su perdurable encanto.

A menudo, el nombre de este instrumento puede generar confusión debido a su similitud fonética con otros términos. Sin embargo, nos centraremos en el "sarró" como parte esencial de la xeremía, un elemento crucial que le da vida y forma a su sonido único.
- El Nombre y sus Múltiples Denominaciones
- Anatomía de la Xeremía: Sus Partes Esenciales
- El Sonido Característico de la Xeremía
- Historia y Evolución: Un Legado Milenario
- La Cobla: Formaciones Tradicionales
- Repertorio Musical
- Frases Populares con Xeremía
- Preguntas Frecuentes (FAQ)
- ¿Cómo se fabrica el sarró específicamente?
- ¿Qué diferencia hay entre una xeremía y un sac de gemecs?
- ¿Por qué es difícil aprender a tocar la xeremía?
- ¿Es el "sarró" (instrumento musical) lo mismo que el "sarro" (suciedad)?
- ¿Cómo se elimina el sarro en el baño?
- ¿Cómo se elimina el sarro dental?
- ¿Se puede eliminar el sarro dental en casa?
El Nombre y sus Múltiples Denominaciones
El nombre de este fascinante instrumento, xeremía, o en su plural xeremíes, posee un origen profundamente arraigado en la historia lingüística europea. Procede del francés antiguo chalemie, que evolucionó a charemie. Esta etimología revela la fuerte influencia occitana que permeó el Reino de Aragón entre los siglos VI y XII, un periodo en el que juglares y trovadores esparcieron su cultura por toda la Corona de Aragón. Es por ello que, dependiendo de la región, el instrumento recibe diversas denominaciones.
En las Islas Baleares, es comúnmente conocido como Xeremía, Xirimia, Xeremíes o Xirimíes. Sin embargo, en Cataluña, su contraparte se denomina Sac de gemecs, un nombre que evoca directamente la función de su bolsa de aire. Esta riqueza en su nomenclatura subraya la profunda conexión del instrumento con la tradición y la geografía de la Península Ibérica y sus islas.
Anatomía de la Xeremía: Sus Partes Esenciales
Las xeremías son instrumentos complejos, compuestos por varias partes que trabajan en armonía para producir su distintivo sonido. Conocer cada componente es fundamental para entender su funcionamiento y la maestría que implica su construcción y ejecución.
El Sarró: El Corazón del Aire
El sarró, también conocido como saco o zurrón, es la bolsa de almacenamiento de aire que nutre el grall, las trompas y los bordones. Su importancia radica en que debe apoyarse entre el antebrazo y el codo del músico, quien lo presiona para asegurar un flujo de aire constante y regulado hacia los tubos sonoros. Esta acción, aparentemente sencilla, es la que mayor dificultad presenta en el aprendizaje del instrumento, ya que la estabilidad del aire es vital para la calidad del sonido.
Originalmente, el sarró se elaboraba con piel de oveja o de cabra. Hoy en día, también se utilizan materiales sintéticos. Para la fabricación tradicional de un sarró, se solía emplear la piel entera de un cabrito o una oveja joven (de unos 25 kg). La piel se cierra girándola, de modo que el pelo queda en el interior, y la parte inferior se secciona. Las patas delanteras se transforman en dos de los orificios principales: el de la derecha para el bufador y el de la izquierda para el grall. Por la abertura del cuello se introduce el braguer, una pieza de madera encargada de distribuir el aire del sarró hacia la trompa y los bordones. Para proteger y embellecer el sarró, este suele cubrirse con un “vestido” de tela, a menudo con diseños mallorquines, o incluso con otra piel (generalmente de cabra) con el pelo hacia afuera, sin voltear.
Bufador: La Entrada del Aire
El bufador, o soplador, es la pieza de madera por donde el músico insufla aire al sarró. Incorpora una válvula en su parte inferior para evitar que el aire almacenado en la bolsa se escape, manteniendo así la presión necesaria para el funcionamiento del instrumento.
Grall: La Melodía Principal
El grall, o puntero, es el alma melódica de la xeremía. Fabricado en madera y con una forma troncocónica, cuenta con ocho agujeros para los dedos de ambas manos. En su interior se encuentra la inxa o canyeta, una doble lengüeta de caña (ocasionalmente de otro material) extremadamente fina que vibra al paso del aire, generando el sonido. La manipulación de los agujeros del grall altera la frecuencia de la vibración, produciendo las diferentes notas musicales. La caña para la inxa se corta tradicionalmente durante la luna llena de enero y se deja secar cuidadosamente por al menos un par de años. La disposición de los agujeros es particular: siete en la parte superior y uno en la inferior, permitiendo una amplia gama de combinaciones para la interpretación.
Braguer: El Distribuidor
El braguer es la pieza de madera que conecta los bordones al sarró y, como se mencionó, distribuye el aire hacia la trompa y los demás bordones. Sus orificios están calibrados para asegurar el flujo de aire adecuado hacia las brumas de los bordones.
Bordones: El Acompañamiento Constante
Los bordones son tubos de madera, también de forma troncocónica, que terminan en una campana cerrada. Su función es producir notas fijas de acompañamiento, conocidas como notas pedal o bajos. En muchos modelos tradicionales de xeremías, algunos bordones son meramente ornamentales y no emiten sonido, recibiendo entonces el nombre de fillols. La pieza que genera el sonido en los bordones es la bruma, una lengüeta de caña (o plástico) que vibra al paso del aire. La frecuencia de la bruma, y por ende la nota del bordón, depende de la longitud y el espesor de la lengüeta. Es crucial que todas las brumas de una misma xeremía suenen con el mismo volumen bajo una presión de aire uniforme.

Trompa: El Bordón Principal
La trompa es el bordón de mayor tamaño y es el único que suena en todos los modelos de xeremías, aportando una nota grave y constante al conjunto.
Nous y Ornamentación
El grall y el bufador se unen al sarró mediante los nous (nueces), piezas de madera que aseguran estas conexiones. La xeremía se embellece con diversos ornamentos, según el gusto del músico. El “vestido” de tela mallorquina que cubre el saco, así como borlas y cordones de colores, son comunes. Las virolles, elementos metálicos (latón, plata u otros metales nobles) colocados en los extremos de los bordones, bufador y grall, no solo adornan sino que también protegen las piezas de madera. Sus grabados de soles, lunas y estrellas, cuyo significado exacto se desconoce, se cree que tienen un origen religioso. Las faldetes y borles, generalmente rojas, se sitúan entre los bordones con la misión práctica de atar las piezas de madera, evitando su pérdida.
Maderas Utilizadas
La elección de la madera es crucial para la calidad del sonido y la durabilidad del instrumento. Se prefieren maderas nobles, buenas transmisoras del sonido, fáciles de trabajar y resistentes a la humedad. Las más tradicionales incluyen almendro, cerezo, granadillo, boj y ébano. Más recientemente, se han incorporado la bubinga y el cocobolo. El grall, en particular, se suele fabricar con granadillo o almendro, siguiendo la costumbre mallorquina de cortar los árboles en febrero, bajo luna nueva para perennes y luna llena para caducos.
El Sonido Característico de la Xeremía
La xeremía es capaz de producir una octava completa, abarcando desde el Si3 hasta el Do5. Mediante un aumento de presión en el sarró, puede alcanzar notas octavadas hasta el Sol5, aunque estas suelen sonar forzadas y se utilizan poco. En cuanto a las notas alteradas, solo el Si bemol y el Fa sostenido son comunes, y en ocasiones el Do sostenido; las demás suenan forzadas y apenas se emplean. La trompa, el bordón más largo, suena gracias a la vibración de su bruma, produciendo el acompañamiento grave. Tradicionalmente, las xeremías se afinan en Do o Do sostenido. Históricamente, la afinación en Do sostenido fue predominante debido a una confusión en los inicios de su recuperación en los años 70 y 80 del siglo XX.
Afinación y Recuperación
La xeremía, como muchos otros instrumentos populares, estuvo al borde de la extinción en el siglo XX. Sin embargo, un fuerte movimiento de recuperación cultural en Mallorca en los años 70 y 80, impulsado por una ola europea de rescate identitario, salvó al instrumento. Originalmente, las antiguas xeremías estaban afinadas en una tonalidad de Re. Con la estandarización del diapasón a 440 Hz en el mundo occidental, estas xeremías quedaron en un Re bemolizado, que fue interpretado como Do sostenido. Actualmente, coexisten las afinaciones en Do sostenido con las más frecuentes en Do natural, especialmente en escuelas y grupos de xeremiers. Las tendencias actuales buscan recuperar la tonalidad de Re (por su sonido brillante en exteriores, aunque inestable), mantener el Do (por su musicalidad) y el Si bemol (por su agradable sonoridad y estabilidad).
Historia y Evolución: Un Legado Milenario
La hipótesis más aceptada sobre el origen de las cornamusas, incluida la xeremía, sugiere que surgieron para facilitar el soplo continuo de los músicos. Se cree que derivan de instrumentos de doble lengüeta desarrollados en civilizaciones mesopotámicas, egipcias y asiáticas, a los que posteriormente se les añadió una bolsa de aire. Aunque existen interpretaciones de relieves hititas o referencias a músicos del rey Salomón, la primera representación clara de un instrumento de viento con saco data del siglo I a.C. en una escultura alejandrina. Incluso se dice que Nerón tocaba una cornamusa.
La influencia romana fue crucial en la expansión de estos instrumentos. En la Península Ibérica, los primeros indicios fehacientes de cornamusas datan de la Edad Media. Los árabes conocían el instrumento, aunque su origen es discutido (germánico o celta). La primera referencia escrita es del siglo IX, en una carta de San Jerónimo a Dárdano. La fuerte influencia de la corte de Aragón y Cataluña en Baleares, junto con la hegemonía catalana en Occitania (un centro cultural vibrante), propició la figura de trovadores y juglares. La llegada masiva de estos artistas a la Corona de Aragón en 1209, huyendo de la represión en Occitania, consolidó la presencia de las cornamusas.
Cuando Jaime I el Conquistador conquistó Mallorca e Ibiza, los colonos catalanes llevaron consigo su cornamusa, el Sac de gemecs, del que derivaría la xeremía mallorquina. Documentos del Archivo de la Corona de Aragón, como uno de 1343 que nombra a Joan Mascum, juglar de cornamusa del rey de Mallorca, confirman su presencia. A partir de 1335, las menciones a la cornamusa se multiplican, extendiéndose y popularizándose, incluso entre pastores y mendigos, aunque en formas más simples. Durante el reinado de Alfonso V de Aragón (El Magnánimo), el instrumento se expandió a las posesiones mediterráneas del reino, habiendo constancia de músicos de xalamias en la corte de Nápoles en 1420.
El siglo XIX marcó cambios que definieron la xeremía actual, con los bordones colgando sobre el saco, una forma adoptada a partir del siglo XVI. Sin embargo, la evolución de otros instrumentos musicales marginó al Sac de gemecs, que no podía reproducir más de una octava en su escala, quedando como un instrumento simple. El retroceso fue menos acusado en Baleares, donde el aislamiento y su sociedad rural preservaron el instrumento. A mediados del siglo XX, la televisión y la política cultural franquista, que uniformaba las expresiones culturales, perjudicaron el reconocimiento de la cultura propia. La expansión de otros entretenimientos, como el cine, también redujo las cuadrillas de xeremiers. La muerte de Francesc Pasqual, “El Tons”, en 1965, uno de los últimos xeremiers, y la costumbre de pasar el instrumento de mano en mano, junto con la venta de viejas xeremías como souvenirs, contribuyeron a su crisis. Afortunadamente, a finales del siglo XX, diversos grupos folclóricos y culturales impulsaron su rescate y expansión, manteniendo viva esta tradición.
La Cobla: Formaciones Tradicionales
La xeremía rara vez se toca sola; tradicionalmente, se integraba en una cuadrilla conocida como cobla de tres quartans o popularmente “Ses Xeremíes”. En la actualidad, la formación más común se ha reducido a la media cobla o colla, compuesta por la xeremía (o sac de gemecs) y el flabiol con tamboril.

Tipos de Coblas
- Media cobla: Formada por una xeremía y un flabiol con tamboril. Es muy popular en Baleares y Cataluña, donde ambos instrumentos suenan juntos con el mismo volumen, sin que uno opaque al otro.
- Tres cuartos de cobla: Compuesta por un sac de gemecs, una tarota, un flabiol y un tamboret, tocados por tres músicos (el flabiol y el tamboril son interpretados por el mismo). De ahí su nombre. Esta formación tiene un origen medieval, ligada a los grupos de juglares.
En el siglo XVIII, las coblas de ministrils, que incluían flabiol con tamboril, tarota y xeremía, desempeñaban un papel crucial en fiestas y actos populares. Musicalmente, esta cobla estaba bien equilibrada: el tamboril marcaba el ritmo y las notas graves; la cornamusa (xeremía) la melodía y armonía; el flabiol doblaba la melodía picando las notas; y la tarota realizaba la segunda voz, sonando una octava por debajo de la xeremía y el flabiol.
Repertorio Musical
El extenso repertorio de la xeremía refleja su dilatada historia, especialmente cuando se enmarca dentro de la colla. Se distinguen dos periodos en la transmisión musical. Un primer periodo de transmisión cerrada, donde cada pareja de xeremiers celosamente guardaba su repertorio, evitando tocar frente a otras collas para impedir copias. Esto resultó en diferencias estilísticas entre grupos de distintos pueblos. El segundo periodo se caracteriza por la difusión de la música y su aprendizaje.
Existen piezas documentadas desde poco después de la conquista de las islas por el reino de Aragón, como las danzas de los cossiers de Montuiri, Algaida, Manacor y Pollensa, o los Cavallets de Felanich, Pollensa y Artá. También se interpretan las danzas de Sant Joan Pelós (o Sant Joan Pelut), los Moratons, los Indis y los Balls de Cintes (estos últimos casi desaparecidos). Junto a estas piezas tradicionales, el repertorio se ha enriquecido con jotas, boleros, pasodobles, rumbas y valses, mostrando la versatilidad y adaptabilidad del instrumento.
Frases Populares con Xeremía
La xeremía ha inspirado una rica fraseología popular que refleja su impacto cultural y sonoro. Algunas expresiones aluden a la alegría del instrumento, otras a su forma o sonido:
- Content com unes xeremies: Equivalente a “Alegre como una gaita”.
- Plorar com unes xeremies: “Llorar como una gaita”.
- Dits, dits, que vent no en falta: Literalmente “Dedos, dedos, que viento no falta”, refiriéndose a la necesidad de mover los dedos en el grall mientras se mantiene el flujo de aire.
- Riure-se’n des Sant i ses xeremies: “Reírse del santo y la gaita”, indicando burla o desprecio hacia algo o alguien.
- Mes inflat que unes xeremies: “Más hinchado que una gaita”, usado para describir a alguien muy orgulloso o presuntuoso.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Cómo se fabrica el sarró específicamente?
El sarró, la bolsa de aire de la xeremía, se elabora tradicionalmente a partir de la piel entera de un cabrito o una oveja joven, de unos 25 kg. La piel se voltea para que el pelo quede en el interior y luego se cierra. Las patas delanteras se seccionan para crear dos de los orificios principales, donde se insertan las nueces del bufador y del grall. Por la abertura del cuello se introduce el braguer, la pieza de madera que distribuye el aire a los bordones. Modernamente, también se utilizan materiales sintéticos.
¿Qué diferencia hay entre una xeremía y un sac de gemecs?
La xeremía balear y el sac de gemecs catalán son instrumentos muy similares, ambos tipos de cornamusas. La principal diferencia radica en que, mientras en el sac de gemecs todos los bordones suelen emitir sonido, en la xeremía es posible que uno o dos bordones sean meramente ornamentales (llamados fillols) y no produzcan sonido.
¿Por qué es difícil aprender a tocar la xeremía?
Una de las mayores dificultades en el aprendizaje de la xeremía reside en la necesidad de mantener un flujo de aire constante y regulado desde el sarró hacia los tubos. Esta acción requiere una coordinación precisa entre el antebrazo, el codo y la respiración del músico, fundamental para producir un sonido estable y melodioso.
¿Es el "sarró" (instrumento musical) lo mismo que el "sarro" (suciedad)?
No, a pesar de la similitud fonética, son conceptos completamente distintos. El "sarró" se refiere a la bolsa de aire de la xeremía, un componente vital de este instrumento musical tradicional. Por otro lado, el "sarro" es un término que designa acumulaciones indeseadas de depósitos, ya sean minerales o bacterianos, en diversas superficies. Es importante no confundir estos homónimos, pues sus significados y contextos son radicalmente diferentes.
¿Cómo se elimina el sarro en el baño?
Para eliminar el sarro y los hongos en el baño, se puede utilizar una mezcla casera en un rociador: vinagre, agua, jugo de limón y bicarbonato de sodio. Se aplica sobre las áreas afectadas, se deja actuar (media hora para daños leves, toda la noche para graves), y luego se frota con una esponja o cepillo antes de enjuagar. Para el lavamanos, una mezcla de vinagre y bicarbonato aplicada con una esponja es efectiva. Para el inodoro, la Coca-Cola, gracias a sus ácidos carbónico y fosfórico, puede verterse y dejarse actuar por una hora o toda la noche para disolver las manchas antes de tirar la cadena.
¿Cómo se elimina el sarro dental?
El sarro dental, una acumulación endurecida de placa bacteriana, es un factor clave en la enfermedad de las encías (periodontitis). Los síntomas incluyen encías sangrantes, recesión de encías y sensibilidad dental. La gingivitis, la etapa inicial, puede mejorar con una buena higiene bucal. Sin embargo, el sarro endurecido solo puede ser eliminado mediante una limpieza dental profesional, como el curetaje dental realizado por un dentista o higienista. Los enjuagues bucales antisépticos pueden ayudar a controlar las bacterias, pero no eliminan el sarro ya formado.
¿Se puede eliminar el sarro dental en casa?
No es posible eliminar el sarro dental endurecido en casa. La clave para combatirlo es la prevención mediante una higiene bucodental rigurosa: cepillarse los dientes al menos dos veces al día durante dos minutos, usar hilo dental diariamente y evitar el tabaco, el consumo excesivo de café, infusiones y bebidas carbonatadas. Una dieta rica en manzanas y zanahorias también ayuda. Las visitas regulares al dentista y al higienista son imprescindibles para limpiezas profesionales que eliminen el sarro acumulado y detecten problemas a tiempo.
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