El Misterio del Gas de la Cerveza Abierta

07/12/2022

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Seguramente más de una vez te has encontrado con la situación de tener una cerveza a medio consumir y, al día siguiente, descubrir que ha perdido todo su encanto burbujeante. La frustración es común, y con ella, la aparición de innumerables trucos caseros. El más popular de ellos, sin duda, es el de colocar una cucharita en el pico de la botella antes de guardarla en la heladera, una costumbre arraigada en la tradición de muchos hogares. Sin embargo, ¿qué tan efectiva es realmente esta práctica? Expertos en la materia nos desvelan la verdad detrás de la pérdida de gas en nuestras cervezas, y te adelantamos que la cucharita no es la solución.

¿Por qué las cervezas artesanales pierden el gas más rápido?
A pesar de que podría pensarse que las cervezas artesanales podrían perder el gas más rápido, Sotera señala que, a la hora de la oxidación, no existen diferencias entre éstas y una de tipo industrial. "Es una regla general, todas las cervezas pierden su carbonatación si no las tapamos o las tapamos de manera inadecuada.

Antonella Sotera, jefa de aseguramiento de la calidad en CCU, es categórica al respecto: esta práctica es ineficaz. La ciencia y el diseño de los envases de cerveza tienen mucho que decir sobre cómo y por qué nuestras bebidas pierden su efervescencia. Comprender estos principios es clave para disfrutar plenamente de cada gota de cerveza, ya sea una artesanal compleja o una lager clásica.

Índice de Contenido

La Realidad del Consumo de Cerveza: Diseño y Duración

Lo primero que debemos entender es que la mayoría de las botellas y latas de cerveza están diseñadas para un consumo instantáneo. Esto significa que, una vez abiertas, su estructura y sellado no están pensados para conservar el dióxido de carbono (CO2) que les confiere su característica efervescencia por mucho tiempo. El CO2 es un gas volátil que, al liberarse de la presión interna del envase, busca escapar al ambiente, y una vez que el sello se rompe, su fuga es inevitable.

La única excepción a esta regla son los botellones conocidos como "growlers". Estos recipientes, populares entre los amantes de la cerveza artesanal, están equipados con una tapa a rosca que permite un sellado mucho más robusto. Gracias a este diseño superior, un growler puede resistir dentro de la heladera por aproximadamente 48 horas sin perder sus propiedades organolépticas, incluyendo su preciado gas. Esto los convierte en la opción ideal si planeas consumir tu cerveza en más de una sentada, aunque siempre con un límite de tiempo.

"Si tenemos una botella ‘convencional’ o una lata, lo ideal es consumirla en la ocasión en las que se la abre y no guardarla para otro momento", indica Antonella Sotera. La razón no es que la bebida vaya a "hacernos daño" si la consumimos días después, sino que, tras un par de días abierta, perderá su gas y una parte significativa de sus aromas. Además, existe el riesgo de que absorba algún aroma no deseado proveniente de la heladera, alterando su perfil original.

Adiós al Mito: La Cucharita y Otros Intentos Fallidos

La creencia popular de la cucharita no es exclusiva del mundo cervecero; también se ha extendido al champán y el cava. Sin embargo, expertos como Miguel Ángel Lurueña, doctor en Ciencias y Tecnología de los Alimentos, han desmentido categóricamente su efectividad. El dióxido de carbono es un fluido que, una vez expuesto al aire, escapará de la botella de todas formas. La cucharita no crea un sello hermético ni previene la difusión del gas al ambiente.

La experta Sotera adelanta que ni la táctica de la cucharita ni la de volver a colocar la tapa original resultarán efectivas. "En el caso de la lata, no vamos a tener una tapa que nos asegure el correcto cierre. Por su parte, por más esfuerzo que se realice para volver a colocar la tapa original de la botella, ésta ya perdió la forma y el gas se nos escapará igual". "El truco de la cucharita tampoco nos va a servir para mantener el producto en las condiciones deseadas porque el ingreso de aire va a contribuir a la oxidación de la cerveza", cuenta, echando por tierra este arraigado mito.

El problema principal es el contacto con el aire. Una vez abierta la cerveza, el oxígeno del ambiente entra en contacto con la bebida, iniciando un proceso de oxidación que deteriora sus cualidades. La cucharita no solo no sella, sino que su presencia no impide el intercambio gaseoso, permitiendo la entrada de aire y la salida de CO2.

La Oxidación: El Verdadero Enemigo del Sabor

Más allá de la pérdida de gas, el verdadero impacto de dejar una cerveza abierta es la oxidación. Este proceso químico se describe como el "avejentamiento" del producto. Cuando una cerveza entra en contacto con el oxígeno, sus compuestos aromáticos y de sabor comienzan a degradarse, transformándose en otros que pueden resultar menos agradables o directamente indeseables.

¿Por qué las cervezas artesanales pierden el gas más rápido?
A pesar de que podría pensarse que las cervezas artesanales podrían perder el gas más rápido, Sotera señala que, a la hora de la oxidación, no existen diferencias entre éstas y una de tipo industrial. "Es una regla general, todas las cervezas pierden su carbonatación si no las tapamos o las tapamos de manera inadecuada.

Por ejemplo, una cerveza IPA, reconocida por su gran aroma que proviene del lúpulo, lo irá perdiendo con el pasar de las horas debido a la oxidación. Los compuestos volátiles del lúpulo son particularmente sensibles al oxígeno y se disipan rápidamente. Lo mismo sucede con otras variedades, como puede ser una rubia Lager, que tiene aromas más suaves y sutiles pero que también se perderán cuando entre en contacto con el oxígeno. El resultado es una cerveza plana, sin vida, que no ofrece la experiencia sensorial para la que fue creada.

Uno de los principales indicadores de que la bebida ha perdido el gas y ha comenzado a oxidarse es que pueden comenzar a percibirse "algunos sabores que nos recuerdan al papel o al cartón" y que "no son agradables". Estos "off-flavors" son el resultado directo de la degradación de los componentes de la cerveza por el oxígeno y son una clara señal de que la cerveza ha perdido su frescura y calidad original.

El Calor y la Pérdida de Carbonatación

Otro factor crucial que acelera la pérdida de gas y la oxidación de las bebidas es el calor. Sotera define al calor como "el peor enemigo de la cerveza". Las altas temperaturas no solo aumentan la volatilidad del CO2, haciendo que escape más rápidamente, sino que también aceleran las reacciones químicas de oxidación.

"Si guardo la botella en un ambiente frío o templado, me va a ayudar a conservar un poco más los gases pero, de todas maneras, no es recomendable guardarla una vez abierta". Esto significa que, si bien mantener la cerveza fría puede ralentizar ligeramente el proceso de degradación, no lo detendrá. Una vez que la cerveza ha sido expuesta al aire, el tiempo comienza a correr, y el frío solo comprará unas pocas horas adicionales antes de que la calidad se vea seriamente comprometida.

¿Artesanal vs. Industrial? La Carbonatación es Universal

A pesar de que podría pensarse que las cervezas artesanales, por su naturaleza a menudo menos filtrada o pasteurizada, podrían perder el gas más rápido, Sotera señala que, a la hora de la oxidación y la pérdida de carbonatación, no existen diferencias fundamentales entre éstas y una de tipo industrial.

"Es una regla general, todas las cervezas pierden su carbonatación si no las tapamos o las tapamos de manera inadecuada. En términos de sabor, probablemente en algunas percibamos menos la pérdida de sus características, pero en todas va a existir una diferencia con respecto al original", explica. La estructura química del CO2 y su comportamiento ante la presión y la exposición al aire son los mismos para cualquier tipo de cerveza, independientemente de su origen o proceso de fabricación. Lo que sí puede variar es la percepción del deterioro, ya que cervezas con perfiles de sabor más intensos o complejos pueden enmascarar mejor los sabores indeseados de la oxidación por un tiempo limitado.

Estrategias para Preservar la Frescura (y lo que no sirve)

Ahora que hemos desmentido los mitos y comprendido la ciencia detrás de la pérdida de gas, es importante saber qué hacer y qué no hacer para disfrutar de nuestra cerveza en su mejor estado. La principal recomendación sigue siendo el consumo instantáneo una vez abierta la botella o lata. Sin embargo, si por alguna razón no puedes terminarla, hay algunas consideraciones a tener en cuenta.

La clave para preservar el gas es evitar el contacto con el aire. Los únicos envases que ofrecen una solución parcial son los growlers con su tapa a rosca hermética. Para botellas con cuello que permita un sellado externo, un tapón hermético de silicona o goma diseñado específicamente para bebidas carbonatadas puede ser una opción, aunque su efectividad es limitada en comparación con el sellado de fábrica.

¿Cómo conservar el gas y mantener la efervescencia de la bebida?
Una práctica común durnte las festividades ha sido cuestionada por un experto. La inserción de una cucharilla en las botellas de champán o cava se ha considerado durante mucho tiempo un truco efectivo para conservar el gas y mantener la efervescencia de la bebida.
PrácticaEfectividad para conservar el gasRazón
Cucharita en el picoNulaPermite el ingreso de aire y la salida de CO2; contribuye a la oxidación.
Volver a tapar botella/lata originalNulaEl sello se ha roto y no recupera su forma; el gas escapa.
Dejar abierta en heladeraBajaEl frío ralentiza, pero no detiene la oxidación y la pérdida de gas.
Usar un "growler" con tapa a roscaMedia-Alta (hasta 48 horas)Diseñado para un sellado más eficaz que el de una botella abierta.
Usar tapón hermético (para botellas)Media (mejor que nada, pero no perfecto)Crea un sello temporal que reduce la pérdida de volátiles y CO2.
Consumo instantáneo al abrirÓptimaLa cerveza se consume en sus condiciones ideales de gas y sabor.

No la Desperdicies: La Cerveza en la Cocina

A pesar de todo lo expuesto, la buena noticia es que si te ha sobrado cerveza y ha perdido su gas, no todo está perdido. Todas aquellas cervezas que no llegamos a consumir en su estado óptimo pueden reutilizarse en recetas de cocina, evitando así el desperdicio. La cerveza, incluso desgasificada, puede aportar matices de sabor únicos a una gran variedad de platos.

"Es una buena opción. Podemos guardar la cerveza en la heladera, preferentemente tapada durante una semana o dos y aprovecharla para cocinar. Podemos sorprendernos con los nuevos sabores que podemos llegar a lograr en nuestros platos", concluye la jefa de calidad de CCU. Desde adobos para carnes, hasta salsas, panes o incluso postres, la cerveza puede ser un ingrediente versátil que enriquezca tus creaciones culinarias, dándoles una segunda vida llena de sabor.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Sirve la cucharita para que no se le vaya el gas a la cerveza?

No, la creencia de la cucharita es un mito. Expertos confirman que no evita la fuga del dióxido de carbono ni el ingreso de aire, lo que provoca la pérdida de gas y la oxidación de la cerveza.

¿Las cervezas artesanales pierden el gas más rápido que las industriales?

No, la tasa de pérdida de gas y oxidación es una regla general para todas las cervezas, sean artesanales o industriales, una vez que han sido abiertas. La percepción del deterioro puede variar, pero el proceso es universal.

¿Cuánto tiempo puedo guardar una cerveza una vez abierta?

Una vez abierta, se recomienda consumir la cerveza de inmediato. Si se utiliza un growler con tapa a rosca, puede conservarse hasta 48 horas. Una botella o lata convencional abierta perderá sus propiedades en cuestión de horas o un par de días, incluso en la heladera.

¿Qué le pasa a la cerveza si pierde el gas?

Además de volverse plana, la cerveza pierde sus aromas característicos y puede desarrollar sabores indeseados, como a "papel" o "cartón", debido al proceso de oxidación por el contacto con el oxígeno del aire.

¿Se puede usar cerveza abierta para cocinar?

Sí, absolutamente. La cerveza que ha perdido su gas y parte de sus aromas es perfecta para cocinar. Puede aportar complejidad y sabor a muchos platos, y se puede guardar tapada en la heladera hasta por una o dos semanas para este fin.

En resumen, la clave para disfrutar de una cerveza con todo su gas y sabor reside en el consumo responsable y consciente. Entender que cada envase está diseñado para un propósito específico y que la oxidación es el verdadero enemigo nos permite tomar mejores decisiones. Así, la próxima vez que abras una cerveza, sabrás que el mejor truco es simplemente disfrutarla en el momento, para que cada burbuja te regale la experiencia completa para la que fue creada.

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